martes, 9 de junio de 2009

Rilke por los parques.


Me espantan las palabras de los hombres.
Dicen todo con harta claridad:
Esto se llama perro, aquello casa,
y aquí está el principio y allí el fin.
Miedo me da su mente, su juego con la burla,
todo lo saben, lo que fué y será;
la montaña ya no les maravilla;
su granja y su huerto lindan con Dios.
Quiero siempre avisar y precaver. Permaneced distantes.
Me encanta oír como las cosas cantan.
Las tocais: se vuelven mudas y rígidas.
Vosotros me matais todas las cosas.

6 comentarios:

  1. Y nada...que no hay manera de que blogger me deje separar los párrafos...

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  2. pobre ser humano que todo lo quiere decir y lo que toca se rompe...

    saludillos

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  3. Hola Eco, tengo una encuesta en mi blog ¿te importaría pasarte y responder una preguntita? ¡gracias!

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  4. La palabra al final es la imagen de la idea. Luego las palabras quedan, y las ideas se amplían o son lo contrario, y empezamos a pensar que las palabras no eran las justas, y buscamos otras, y entonces cambia el reloj y las ideas van y vienen y las palabras intentan ajustarse, todo un tango con música de fondo: tic tac.

    Besazo

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  5. Pero como te hecho de menos coño!!!

    ;)

    Eskama.

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